Las cocinas gemelas

La verdad, hacer una cocina para nosotros no es un trabajo simple. Sabemos que lo que hacemos no sólo es mobiliario, son sueños, aspiraciones, e ilusiones. Agradecemos cada vez que nos eligen para hacer un trabajo, porque sabemos lo importante que es para nuestros clientes que todo quede bien y apreciamos su confianza.

En este caso, Ana y Eva son dos hermanas que pronto serán vecinas, y nos encargaron dos cocinas gemelas. Por supuesto su nuevo piso no puede más que pedir una cocina preciosa, pero en este espacio no caben lujos ni aspavientos, para ellas lo más importante es hacer apuestas seguras, prácticas y de calidad. Después de varias vueltas, dimos con un modelo simplificado de una cocina clásica, cascos y puertas realizadas con tablero hidrófugo, frentes con un acabado lacado satinado, encimera de granito natural, tiradores metálicos lacados en color blanco, zócalo y cierre a techo a juego con las puertas, herrajes con doble amortiguación neumática tanto en puertas como en extraíbles, electrodomésticos de la marca Smeg y grifería de Schock. Una combinación perfecta si lo que buscas es una buena relación precio calidad.

El color blanco nos ayudó a iluminar este espacio, ya que aunque posee entradas de luz, quizás no eran suficientes como para añadir un tono oscuro. La elección de la piedra no fue fácil, además de buscar un tono que conjugase los colores del suelo, paredes, ventanas, mobiliario y electrodomésticos, no podía restarnos luz, así que optamos por una encimera Warwick Rubí de Naturamia.

Para lograr un espacio abierto, fue necesario hacer una pequeña reforma, para integrar la cocina al resto del salón. Simplemente quitamos dos tabiques de pladur, y añadimos algunos enchufes para hacer más funcional el espacio.